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A 25 años de la primer reunión nacional de cultivos sin labranzas. En aquél septiembre de 1977 mientras se realizaba la Primer Reunión Técnica de Cultivos Sin Labranzas en el Club Argentino de Marcos Juárez, probablemente nadie hubiera aventurado que ese novedoso método de siembra que prescindía de labores de remoción de suelo tuviera, un cuarto de siglo después, el auge del cual hoy goza, como aliada del productor agrícola. Hoy la siembra directa es sin vueltas una herramienta que para el productor argentino -fundamentalmente en la región pampeana- resume un buen puñado de ventajas: control de erosión, facilitamiento de la recuperación física y biológica de los suelos, uso eficiente de los recursos naturales, de mano de obra y maquinaria, gestión empresarial, utilización de tierras marginales, etc. Más de diez millones de hectáreas de superficie cultivadas bajo este sistema atestiguan que, con un largo camino recorrido y con los ajustes que como toda tecnología dinámica va planteando, la directa significa mucho para el presente con su aporte a la rentabilidad y sostenibilidad de la actividad agropecuaria como para el futuro por ser una aliada por excelencia en la conservación de nuestro suelo. Has recorrido un largo camino Durante los días 1, 2 y 3 de septiembre de 1977, hace ya 25 años, más de 300 técnicos asistieron a la Primer Reunión Técnica de Cultivos sin Labranzas, realizada en la ciudad de Marcos Juárez (Córdoba) y primer antecedente de la siembra directa bajo la lupa y considerada como una alternativa promisoria para la conservación de los recursos naturales y el mejoramiento de la producción agropecuaria. Allí se presentaron 41 trabajos originados en las provincias de Córdoba, Buenos Aires, Santa Fe y de instituciones de investigación de Brasil, referidos a la siembra sin labranza de cultivos agrícolas y forrajeros en distintas rotaciones y secuencias, métodos de control de malezas, equipos de siembras, efecto sobre las propiedades físicoquímicas del suelo, aprovechamiento del agua, costos y beneficios económicos, y problemas generales de manejo de suelos que podrían resolverse con la eliminación de las labranzas. La reunión fue organizada por el INTA Marcos Juárez en colaboración con el Departamento de Ingeniería Rural del INTA Castelar y con el auspicio de empresas ligadas al agro como Duperial, Schiarre, Gherardi, Agrometal, Releyco, Pierobon y otras. En la comisión organizadora participaron los Ings. Enrique Cabrini (entonces director de la experimental marcosjuarense), Hugo Marelli, Osvaldo Signorile, Alfredo Lattanzi, Mario Nardone, Juan C. Ferrando, Roberto Piterbarg y María Elena Chretien. En aquellos momentos la mayor cantidad de experiencias y logros se relacionaban con el doble cultivo trigo/soja, y se sostenía que "si bien la siembra sin labranza ya es utilizada en pequeñas extensiones de la región pampeana, para que adquiera una difusión generalizada deberán ser resueltos numerosos aspectos tales como establecimientos del cultivo, control de malezas, equipos adecuados, métodos de fertilización, control de plagas, que deben ser estudiados en detalle para ajustarlos a esta técnica. De los trabajos presentados se deduce que una considerable experiencia se ha logrado en los últimos años, sin embargo es necesario un nivel de investigación más profundo dado el enorme interés que ha despertado especialmente en áreas con posibilidades de doble cultivo". Para ese entonces ya cumplían su tercer año los ensayos de directa del INTA Marcos Juárez, los más antiguos de este sistema en Sudamérica y que continúan actualmente generando información. El equipo agrícola, elemento indispensable para trabajar en la nueva técnica, era analizado en una de las mesas de trabajo donde se destacaba el aporte de numerosos fabricantes argentinos que en breve plazo habían logrado desarrollar equipos "Este es el resultado de los trabajos previos sobre adaptación de maquinarias convencionales que han efectuado investigadores oficiales y técnicos privados", se acentuó. En esta reunión inicial, que luego amplió su convocatoria en una segunda realizada en 1979 en Rosario, donde se sumaron la Facultad de Ciencias Agrarias y el Ministerio de Agricultura y Ganadería de Santa Fe, quienes analizaron los aspectos económicos de la naciente siembra directa afirmaron que "siendo un sistema que reduce los insumos de maquinarias, combustibles y mano de obra agrícola y que además favorece la conservación de los suelos -todos ellos insumos que se están tornando críticos en la agricultura mundial-, manteniendo o eventualmente aumentando los rendimientos de los cultivos, es indudable que conseguirá imponerse en el futuro". En la actualidad y con mucho rastrojo que ha pasado bajo la sembradora, la validación de las distintas opciones del paquete de siembra directa y su interacción con técnicas de avanzada como la biotecnología, sumado a un parque de maquinarias que aporta permanentemente novedades para el facilitamiento del trabajo a campo dan cuenta de la dimensión que ha tomado este sistema. Hoy gracias a él, según estimaciones del INTA, entre otras cosas pueden incrementarse los rendimientos hasta en un 20% por mejor oportunidad de siembra y mejor uso del agua, aprovechamiento de los fertilizantes y control de malezas, así como incremento de materia orgánica. La explosiva aparición de las variedades sojeras RR en el mercado dio a la directa en los últimos años el impulso definitivo. Información proporcionada por Andrés del Pino [Comunicaciones INTA Marcos Juárez] |